La señora de la limpieza

aspiradora

Habría que decir, que nunca he tenido una señora de la limpieza para mi casa cuando he vivido sola, sino en casa de mi madre, pero es que mi madre trabaja muchas horas y necesitaba alguien que le ayudara en casa ya que sus hijos (mi hermano Sergi o yo) no estábamos dispuestos a pasarnos todo el domingo barriendo el suelo si podíamos quedarnos durmiendo hasta las 12 del mediodía o saliendo con los amigos. Además, que mi tete y yo trabajamos como todos, y no siempre se pueden hacer milagros.

Así que cuando éramos pequeños teníamos a la señora Amalia. Una señora limpia, simpática y perfectamente ordenaba que conocía mis manías con el orden de la habitación: Si está aquí, no hay que tocarlo. Sabía que aunque las libretas iban en la estantería, si se las encontraba en la mesa, debían permanecer en la mesa. Porque luego yo buscaba lo que fuera y el orden universal de mi habitación había cambiado completamente.

Un día, la señora Amalia se jubiló y teníamos a una chinilla de la que no me acuerdo el nombre. Recuerdo que era más bajita que yo, y que barría el suelo muy rápido. A veces creo que barría tan rápido que el suelo se erosionaba y por eso mi madre hizo pulirlo por una máquina ruidosa. No sé que pasó con la chinilla, pero se fue. Supongo que corriendo… A su velocidad normal.

Y al final, tuvimos una señora rubia que desde el primer momento no me gustó mucho.

Ella gritaba mucho y a la mínima que le hablabas, le daba la sensación que la atacabas o que la querías volver de vuelta a su país. No señora, solo quiero saber por qué la cocina sigue teniendo una campana extractora llena de grasa después de que usted se haya pasado 4 horas en mi casa.

Mi madre nunca había comprado tantas botellas de aceite, ni rollos de papel higiénico como cuando esta señora trabajaba en casa. Las cosas más absurdas desaparecían: Como una paella para hacer arroz, botes de aceite, paquetes de azúcar, o lo dicho, rollos de papel higiénico. Si esa señora quería cobrar en especies, que lo hubiera dicho y le hubiésemos dado también un paquete de arroz y una longaniza.

Al final nada, después de 24 años seguimos sin alguien que nos ayude en las tareas del hogar en casa, pero si que puede que cuando en unos meses vuelva a abandonar el nido, quiero alguien que me ayude (sobretodo con la plancha).

Curioso, en cada casa la llaman diferente: Queli (laque limpia), Chacha, Mari…

AUDIO: Rod Steward – Maggie May.mp3

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Discussions — 24 Responses

  • QUeith 5 junio 2009 on 02:04

    aiiiii, la mariyitaaaa… tenes razon casi todas se llaman Maria 😐
    eso del Queli no me lo podia y mi prima se llama Kelly [misma pronunciacion 😐 ]
    Bueno, mientras vos buscas a mi me llega diciendo una senhora que quiere lavar ropa… le dije que lastimosamente no la podiamos contratar pues tenemos lavadora, insistiendo me dijo “pero tambien le puedo planchar” y le dije que en ese caso podria hablar con mi mama. Al final creo que la vamos a llamar aunque sea 2 veces al mes.
    Si vivieras por aqui te diera su numero porque tengo muy buenas referencias de ella 🙂 y no, no se llama Maria 🙂

  • dani 5 junio 2009 on 03:34

    jajaja en mi ksa ahubo una muchacha q limpaiaba.. pero .. se comenso a depsaparecer ropa de mi hermana y cosas asi…. deproto di talvez mi mama iba a comprar cosas de comer y aparecian los paquetes abiertos.. no nos daban ni tiempo de probrar las cosas.. hasta q un dia mi mama la despidio y ahora tnemos una q es un poco mas educada..” ” .

  • Severo 5 junio 2009 on 03:51

    Eso del “cobro en especies” me suena familiar ja xD

  • HiraKoer 5 junio 2009 on 08:21

    que raro tu tema @.@ – pero wneo, siempre se necesita alguien que ayude a hacer lo que deshacemos

  • sr.diox 5 junio 2009 on 09:55

    Has pensado en alguna empresa especializada?
    Quizas sea la solucion.

    Y si no, pregunta por el vecindario que seguro que conocen a alguien que hace(limpia) casas, que estas cosas se encuentran mejor por el boca a boca.

  • edu 5 junio 2009 on 10:39

    Pues si ginita!!!!!! jeje conozco mas de un caso como el vuestro! pero que robaba pasta , no rollos de papel higienico!!!!! jaja

    Besitos!!!!!

  • carla 5 junio 2009 on 11:20

    Hola Gina,

    Sigue los consejos de los comentarios anteriores, normalemente el boca a boca funciona. Es complicado meter a alguien en tu casa, te tiene que dar desconfianza.

    Yo no tengo ese problema porque en mi casa nunca he tenido una persona que me ayude con las tareas domésticas, más que nada porque no me lo puedo permitir.

    No me ha gustado lo de la “chinilla” que no sabías ni su nombre. Además tu hermano y tu podríais haber ayudado un poco en casa, pero bueno, si tu madre se podía permitir pagar a alguien pues es cosa suya.

    Ale, que ya me he metido contigo ;P

    Besotes

  • Kristof 5 junio 2009 on 13:13

    Hola Gina:

    Yo la verdad que personalmente me gusta llamarlas “La Chafarmeja” que viene significando algo así como desastre total, vamos que es lo peor haciendo algo (en este caso limpiando)! Y lo digo por el comentario que hacia de que hacen mucho ruido, gritan y sobre todo, por donde a ti se te pasa por la cabeza pasar el dedo por una zona y esa zona esta suciaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Y lo peor de todo es que si curras de noche y le dices que no haga ruido en la mañana es aún peor, parece que se entusiasma más todavía!

    xD La madre que la trajo xD

    PD: Creo que nunca podremos estar al 100% con una Chacha, una Mari, una Queli, o una Chafarmeja. El que es maniático es maniático y ya no hay solución.

    Besos!

  • Alex 5 junio 2009 on 14:33

    Pues mi madre trabaja de limpiar =) es una limpiadora profesional simpatica y nadie se queja de ella, a veces fui a ayudarle porque tenia demasiado trabajo y era un ENFIERNO!!! tenia que limpiar toda la grasa que estaba en las paredes de cocina, limpiar las ventanas, fregar el suelo… pfff prefiero trabajar en una obra que de eso y bueno…si nesesitas ayuda con limpieza puedes llamar a algun amigo tuyo no? jajaja yo de chico llevava las mochilas a mis amigas a cambio de un abrazo…joee que recuerdos xDD Suerte!!

  • rehtse 5 junio 2009 on 15:57

    Sinceramente, en este caso yo contrataría a una empresa de limpieza, saldrá más caro pero si no te gusta como limpian, les echas un toque y o la limpiadora se pone a la orden del día o te la cambian… aunque eso de meter a alguien en casa… pfff, me daría un palo tremendo…

    1 bsico ^^

  • El3nNa 5 junio 2009 on 16:05

    Uf!El caso me suena…Yo he tenido en casa d emis padres unas 20¿? · De ellas 3 duraron años, pero las otras meses, semanas o a veces días…Estaba la que no sabía ni limpiar ni cocinar y nos quería envenenar, la que te cotilleaba todo lo de las vecinas suyas y las tuyas y a la vez les cotilleaba a nuetsros vecinos sobre nosotros, las que te cobraban en especies como dices y hasta se llevaron nuestros trajes de bautizo que estaban bien perdidos y olvidados, pero ella los encontró y nos dimos cuenta mucho tiempo después y cuando vimos las fotos de sus nietos y los trajes les sonaban a mi madre…

    Al final, nos valemos nosotros y aunque la casa no está perfectamente ordenada y limpia como teniendo una muchacha (así la llamamos en mi casa) pero por lo menos controlamos los gustos culinarios, sabemos donde están las cosas y gastos de la casa son menores…Eso sí, pringamos todos!

  • Rintaro 5 junio 2009 on 18:20

    comprate un roomba, es un robot que aspira lo enciendes y solito se mueve por todo el suelo aspirando…asi no tienes que preocuparte de pagar sueldos en euros o especies jajaja

  • Anonima 5 junio 2009 on 20:45

    Zoila… soy.la que lava, soy.la que plancha 😉

  • por_TUTATIX 5 junio 2009 on 22:01

    lo mejor es el boca a boca! qué fuerte lo de los robos de aceite y papel higiénico… ya hay que ser cutre! jaja

  • Pecorilla 6 junio 2009 on 00:01

    Es complicado fiarse tanto de un desconocido para meterle en tu casa para que limpie. A algunos les dejas solos un instante y te han “limpiado” todo lo que han podido y están ya camino de poner algunas fronteras por en-medio.

    Y sí, la plancha es odiosa.

  • Joan , 7 junio 2009 on 12:08

    Pues gina , :
    como bien dices hay algunas que cobran en especies,
    pero tengo una amiga , que le abrieron la caja fuerte y se llevaron
    1500€, y joyas de la familia.

    en fin , hoy en día no te puedes fiar de nadie.

    saludos,

    PD; me encanta tu blog;)

    JOAN:)

  • guiye 8 junio 2009 on 02:28

    joder ke dificil es escribir desde el aeropuerto de atenas…….

    dile a jose ke te de la bolsita rosa y dorada ke te llevo de akiiiii…

    bss tkm

  • flanVE 8 junio 2009 on 17:03

    Limpi-eeeee.. za?… QUE es?! .. o_o,
    jajaja

    loco, pase x el mio
    http://www.flanve.com.ar/

  • montse 8 junio 2009 on 17:11

    También existe la opción de que vosotros hagáis algo…yo llevo viviendo sola 5 años y, organizándome, mantengo la casa bien, trabajo, salgo con mi pareja y saco a pasear a mis dos perros…ah! y de paso hago deporte… ¿Suena aquello de “querer es poder? O es simplemente una cuestión de “voluntad”?

  • silviuka 8 junio 2009 on 19:31

    Nosotros siempre hablamos de “una juani” (por aquello de que medico de familia dejo huella), aunque la nuestra se llama Charo y en lugar de planchar debe de escupir, pisar y sentarse encima de nuestra ropa, porque si no no lo entiendo… por lo demas perfect!

  • CyberAngel 9 junio 2009 on 01:09

    Una manito de más en casa no sobra, en especial para los ingratos oficios caseros…!!
    Aunque estoy de acuerdo contigo en eso de que aplanchar es lo más Jarto, O_o al fin toda la ropa se termina arrugando nuevamente.

    Yo intento en mi día de descanso (de supuesto descanso) dejar todo listo para la semana, para ir solo en piloto-automatico con las rutinas del Oficio domestico… Upss rezando porque a los Japoneses se les ilumine pronto el foco…para que nos solucionen ese problemilla con una robotina, estilo The Jetsons ^^

    Un besazo amiguita y que vaya bien la semana!!

    Ángel 😀

  • nohemi 9 junio 2009 on 01:56

    Pues que mi tia me dice que me fuera a vivir a la frontera (México-USA) con ella porque allá había más trabajo… y si, conseguí trabajo en una agencia aduanal; pero el día que llegué a su casa corrió a la sirvienta porque ya éramos “demasiadas mujeres” para la casa… los siguientes ocho meses que viví en su casa me tocó hacer el quehacer: desde cuidar a los nietos, hasta aspirar alfombras, lavar el baño, el auto, el refrigerador, regar el jardín, y lo del diario era sacar la basura y limpiar la cocina hasta dejarla “rechinando de limpio”… y todo eso por las noches -después de llegar del “trabajo”- y en fines de semana, y de GRATIS, bueno, a cambio de una cama y el baño diario, porque ni comida incluia (yo comía en la calle) como dijo el Longe Moco: “¡fue horrible, fue horrible!” (soporté sólo por no crear un conflicto familiar entre mi madre y ella, hermanas únicas).

  • Norma 9 junio 2009 on 21:21

    Aix. Es que después de tener a la señora Amalia, queda uno ya estropeado para los restos. Yo no he vuelto a tener a nadie.

    Besotes, guapa

  • jesfer 31 julio 2009 on 11:31

    Este post tiene un tufillo clasista que creo que te podias haber ahorrado, o como minimo haber expresado de otra manera, para que contando lo mismo, no sonase tan mal.