Cosas que aprendí en mi primer Sant Jordi como escritora

Sant Jordi 2015

Hace poco saqué mi primer libro, Vida Extra. Un libro sobre la parte cultural de los videojuegos que bla, bla bla… Basta. No he venido a hablar de mi libro. Aunque es mi blog (y el libro es genial), he venido a hablar de la experiencia de mi primer Sant Jordi como escritora.

Sant Jordi en Catalunya (el 23 de Abril) es una fecha asombrosa. Las calles se llenan de gente, de puestos que venden rosas, de paradas de libros, de música, de amor… Es una fiesta para celebrar que la gente se quiere y se quiere inteligentemente. Es un día en el que los hombres regalan rosas a las mujeres que aman (novias, esposas, madres, hermanas, amigas, compañeras) y las mujeres regalan libros a los hombres. Aunque en los últimos años he visto que todo el mundo regala libros a todo el mundo porque leer no tiene género (y las rosas tampoco deberían).

Es un día en el que hace calorcito, y paseando ves cosas muy curiosas como estudiantes vendiendo rosas para pagarse los estudios o escritores firmando libros en diferentes librerías (¡incluso iPads y Kindles!). Si te gusta leer, ¿por qué no tener tu libro favorito firmado por el autor? Ese día es bastante fácil conseguir una firma porque las paradas con más colas son la de los escritores mediáticos como Belén Esteban y Mario Vaquerizo. Gente de la que personalmente no me interesa tener un autógrafo ni aunque vengan a la puerta de mi casa, pero como ahora todo el mundo saca libro y quien no tiene uno es alguien NORMAL, pues venga, todos a escribir.

Como sacamos el libro Vida Extra con Oriol Boira con dos editoriales grandes (Penguin Random House con Grijalbo y Grup 62/Planeta con Columna) formábamos parte de ese mundo que hasta entonces no habíamos conocido: ¿Cómo vive un escritor el día de Sant Jordi?

Para empezar no eliges tú dónde vas a ir a firmar. En todo caso es la librería que pide a los autores que vengan. Y ya os digo que no es fácil salir a firmar (más allá de ponerte en una mesita de camping en cualquier esquina): Hay que tener una novedad y además hay que vender. Alguien que tenga una novedad pero que no venda mucho no va a firmar, y alguien que tenga un libro que venda pero que no sea nuevo, tampoco. Los sitios de firma son escasos y ahora cualquiera saca libro (ejem. Hola).

Nos pasaron los 6 sitios a los que debíamos ir a firmar ese día, y luego una agenda de comidas, desayunos, cenas y fiestas a las que estábamos invitados también. No había tiempo para todo y muchas cosas se contraprogramaban. Así que nos organizamos y mientras uno iba a un sitio, otro iba a otro. A otras cosas ya no fuimos porque no había más autores para ir repartiendo en fiestas y festejos.

Ser autor es bastante agotador. Primero tienes que pedir fiesta en tu trabajo habitual porque sino, ¿quién tiene un jueves libre todo el día? Así que es un día “perdido” en el que cuando llegas a casa tienes el trabajo acumulado, y otro es que como no estás acostumbrado a este tipo de vida todo es nuevo, mágico y cansado. Somos como los bebés de los anuncios de pañales que corretean hasta quedar muertos antes de su siesta. Pero sin siesta. Ni pañales. (algunos)

Empezamos a las 9:30 en un hotel céntrico de Barcelona para el tradicional desayuno de autores. Más de 130 escritores, prensa, agentes literarios, y personalidades culturales, en una sala de un hotel en la que apenas se cabía (podéis ver imágenes en este vídeo y fotos de algunos autores).

Pensad que es un mundo en el que normalmente, los que sólo se dedican a escribir es SU DÍA. El día del año en el que están con el público, en el que los medios les hacen caso, en el que son ELLOS y SU TRABAJO. Así que podéis pensar que los duelos de egos también se hacen notar: “Oye, porque BTV no me entrevista si yo he hecho un libro sobre Barcelona”, o “¿Quieres hacerme una entrevista?”, o “¡A mí, a mí, a mí!” para pedir una foto a un medio escrito.

Por otro lado, en esa sala pequeña es bastante habitual encontrarte con alguien a quién conoces. Con Oriol nos juntamos con Marta Alonso, que ha escrito un libro sobre Instagram, y con Jordi Sellas (que presentaba el programa de Generació Digital conmigo) y que ahora está en el departamento de cultura.

Por ahí también estaba mi querida Araceli Segarra, el amado Ramón Gener, la mediática Anna Todd, la monja culer y molona Sor Lucía, el hombre al que todos los adjetivos se le quedan cortos Boris Izaguirre, y un largo etcétera.

Al final, sacaron una foto de grupo y empezó el maratón.

A las 11:00 en el Fnac del Triangle, donde estuvimos una hora y firmamos bastante. Sobre todo a primera hora, porque la gente que vino después tenía que ir a trabajar. Ahí conocimos a un par de autores, a destacar Guillem Martí, de “Cremeu Barcelona“, que nos estuvo contando su historia personal y cómo escribió el libro.

A mediodía, corriendo hacia la Fábrica Moritz para seguir firmando. ¿Que hace una fábrica de cerveza vendiendo libros? Pues dentro tiene una La Central que vende revistas y libros, y ese día también se unen a la fiesta. Autores más o menos modernitos firmando sin parar durante todo el día. Como nosotros.

Estuvimos con Nina da Lua de I et despertes mentre les papallones filen, que es un encanto de mujer, y además es súper dulce. Y también vi a Susana de Susi Sweet Dress que fue a buscar libros para su hija. Recordad que estrena web donde se puede comprar online y no hace falta esperar a los maravillosos mercadillos de Barcelona y Madrid ;).

A mediodía teníamos dos opciones para comer: Ir a la comida de escritores en otro hotel céntrico de Barcelona o ir a la comida de autores de Penguin Random House. Y como Oriol y yo somos de buen comer, nos fuimos a los dos. Primero al hotel a buscar el vermout, y luego a la otra comida (que encima era buffet).

En la de Penguin Random House estaban los fantásticos y talentosos Enric Pardo, Lyona, Agustina Guerrero y Doctor Estivill, con quienes pudimos charlar un buen rato. ¿Y quién más sabe de vivir? Pues Jose Corbacho y Juan Cruz, que acaban de escribir un libro llamado People From Ibiza.

Al terminar la comida, y subir un rato a la terraza a tomar el sol, tocó irse rápidamente al Fnac de las Arenas donde casi no firmamos nada (4 libros de nada). ¿Y porqué? Pues porque TODO EL MUNDO de ahí estaba esperando a AuronPlay, el Youtuber, que vino acompañado de los guardaespaldas más descomunales que he visto en mi vida. Y he visto muchos. Flipante. Niñas gritando, madre a empujones, chicos haciéndose fotos con su ídolo… el YouTuber no se quitó las gafas de sol ni un momento, y casi ni sonrió. Pero nosotros nos morimos de risa con Francesc Canosa, escritor político y Samuel Molina, Fukuy, otro YouTuber que vino a vernos a NOSOTROS, pero de los que aportan contenido.

Cuando llegó la hora, nos separamos y Oriol se fue al Fnac de la Illa y yo a la Librería Gigamesh (contraprogramación power!), no sin antes yo tirar una moto al suelo intentando sacar la mía. Un caos que por suerte conseguí solventar gracias a la ayuda de unos chicos que pasaban por ahí.

Llegué a Gigamesh 10 minutos tarde y ya estaban haciendo cola! Yo alucinando. No paré de firmar. Bueno, firmé tanto que terminamos Sant Jordi en el número 19. Se pasaron por ahí un montón de conocidos. ¡Hasta mi profe de inglés de primaria vino a que le firmara el libro! Un honor, vamos.

Por la noche teníamos 3 fiestas, pero ¿sabéis qué? Nada. A dormir a casa sin fiesta ni nada. Estaba TAN CANSADA que sólo me apetecía cenar algo rápido y a dormir deprisa porque aunque fui escritora mediática por un día, al día siguiente hay que seguir trabajando porque mi vida va por otro camino, tengo otras cosas y otros proyectos y hay que seguir avanzando.

¿Repetiría? Claro. No sabéis la subida de ego que es que alguien escoja tu libro de una estantería, lo pague voluntariamente y encima se lo lea. Subidón brutal. Es igual de comparable a que alguien lea el blog pero le puedas poner cara y puedas hablar con esa persona. Un honor descomunal.

Ahora bien. Hay que tener los pies sobre la tierra, porque ese día es sólo uno al año y los 364 restantes hay que hacer algo que también te llene. Por suerte tengo un trabajo que me encanta y me apasiona cada día, pero me da un poco de pena pensar en toda esa gente que sólo vive para que llegue ese día para poder llenar su ego y su momento de fama.

AUDIO:
PlayList del Primavera Sound 2015.Spotify

Mi primera experiencia con Google Glass

google glass

Hay gente afortunada y luego está los que somos afortunados de vivir en un sitio en el mundo, como yo, que vivo en Barcelona y ahora es la capital mundial del móvil.

En el Mobile World Center de Barcelona se presentaron, de manera extraoficial y a puerta cerrada, las Google Glass, las gafas de Google que (dicen) van a reinventar la manera como nos movemos y nos relacionamos en nuestro entorno.

No lo hizo Google, que sólo ha repartido unas 4.000 en todo el mundo y hace que todo lo que rodea a las gafas esté lleno de secretismo, sino que unos desarrolladores que consiguieron unas hace unos meses. Las gafas se podían conseguir a través de un concurso, o siendo desarrollador y con una dirección física en USA (además de poder ir a recogerla personalmente después de un cursillo de dos horas). Eso si. En los dos casos había que pagar 1.500 dólares por las gafas beta.

Pero vamos al grano: ¿Qué tal las gafas?

No pesan nada, son menos pesadas que unas gafas normales, y se sienten muy cómodas. Hay una varilla de metal en la izquierda, y una de plástico con un prisma, en la derecha. La patilla de plástico sirve como control táctil, ya que podremos operar las gafas con la voz (OK GLASS; HAZ ESTO O HAZ LO OTRO), o con la mano, desplazando los dedos a través de la varilla para movernos por un menú muy simple arriba, abajo, izquierda o derecha.

Aquí os tendría que decir: OH! Es la mejor experiencia de mi vida y cambiará el modo en el que nos movemos y nos relacionamos con el entorno. Pero no os quiero mentir. Son sólo unas gafas con un proyector que de momento están en beta, por lo que hay pocas aplicaciones, pocos comandos de voz y van bastante lentas.

Para empezar, no vemos las cosas delante de nuestros ojos, sino que tenemos que elevar un poco la mirada para poder ver la información, de esta manera no hay nada que nos obstruya la visión, pero tampoco vemos “flechas y tarjetas con información flotando en el espacio de realidad virtual”. No. Sólo vemos tarjetitas a lo Google Now, una pantalla negra con un menú.

Por lo que para ver la información hay que elevar la mirada un poco, y quedaremos un poco bizcos delante de los demás.

Las gafas tienen que estar muy bien colocadas, ya que, al contrario de lo que la gente piensa, no vemos una pantalla en las gafas, sino que la imagen es proyectada en nuestra retina a través de un prisma. No duele. De la misma manera que las ondas del color llegan a nuestro ojo, llega la imagen de las Google Glass.

Lo mejor de las gafas es cómo escuchamos el audio. Es una tecnología militar que lo que hace es, en vez de unas ondas que entran por el oído y hacen vibrar los huesos de dentro para poder “escuchar”, esas mismas ondas de transfieren a nuestro cráneo a través de una pequeña vibración y hace mover los huesos del oído. Por lo que nadie de nuestro entorno escucha nada, y nosotros lo oímos dentro de nuestra cabeza con total claridad.

OK GLASS.

Así empezamos a operar con la voz, con el comando “OK GLASS”, esperando un segundo a que las gafas se sientan aludidas, y luego realizando el comando que queramos: “Take a picture”, “Record a video”, “Hangout with XXX”, “Google XXXX”, “Give me directions to XXX”, and “Send a message to XXX”. Y ya. De momento, y predeterminados están estos.

Lo que más me gusta es sacar fotos y grabar vídeo, porque es lo más espectacular. Cuando pedimos direcciones sólo nos mostrará un mapa, pero no veremos flechas flotando entre las calles que nos indiquen la dirección correcta.

Ahora una función que no mola tanto: Las gafas no tienen WiFi, pero puedes parearlas por Bluetooth con tu smartphone Android y hacer tethering (compartir su conexión 3G).

Pero por otro lado, las gafas tienen un código único y están permanentemente conectadas por GPS, por lo que Google sabe en todo momento dónde estás y qué estás haciendo. Si a Google no le pareciera bien lo que haces con las gafas (las sacas de Estados Unidos, juegas a ser Dios, insultas a Google, o lo que sea), podría volverlas inútiles y tendrías un cacharro de 1.500 dólares que no sirve para nada.

¿Y el futuro?

Es una beta, y por eso son lentas, con pocos comandos, y caras (1.500 dólares!!). Los desarrolladores ya se han puesto manos a la obra para sacar lo mejor de ellas. Andreu, de la empresa Ponent 2002, ya me explicó algunos ejemplos increíbles que pueden solucionar algunos problemas actuales o hacer del mundo un lugar mejor. Os cuento un par de ejemplos:

– Códigos QR: Los códigos bidi son la cosa más fea a lo que hacer fotos. Creo que es por eso que no están triunfando mucho en nuestro país. Son esos códigos blancos y negros, de cuadraditos, que al hacerles una foto con un programa especial nos revelan información destacable. Los habréis visto en anuncios, paradas de metro y bus, diapositivas en eventos, etc. Pues con las Glass no vamos a tener que hacer una foto. Simplemente mirando el código nos va a revelar al momento su información. Me parece muy útil, por ejemplo, en paradas de bus, para saber cuando pasa el siguiente sin tener que hacer nada.

– Telepresencia: Imaginaos poder conectaros a lo que ve una persona en ese momento. Diréis: ¡Qué miedo! Pero bueno, luego están los permisos que tu das o niegas a alguien. Muy útil para madres preocupadas, asistentes a manifestaciones que sufren abusos policiales, viajeros con suerte que se conectan con otros que no tienen tanta suerte, etc. Imaginaos poder seguir un Castell, y ver lo que está viendo la anxaneta en ese momento. ¡Imperdible! O incluso sería genial poder viajar a través de Street View por el mundo con tus gafas, girando la cara, moviendo los ojos, y viendo esa “realidad virtual” tan maravillosa. Aunque claro, para eso tenemos las Oculus Rift.

No tengo datos oficiales, sólo me guío por el olfato, pero creo que las Google Glass saldrán a principios del 2014 por un precio que irá de los 200 a los 300 euros. Nos podremos bajas apps como lo hacemos con nuestro Android, y de momento sólo se podrá usar con su sistema operativo (nada de iOS o WP).

Creo que Google Glass forma parte de un proyecto mucho más grande llamado “WEREABLES“, los gadgets inteligentes que llevamos puestos en el cuerpo. Estos objectos son las gafas de Google, los relojes inteligentes (el iWatch, el Pebble, etc), pendientes, collares, botones, anillos con NFC, zapatos con vibración y GPS , etc… Todo programado para hacernos la vida más fácil.

Entramos en una nueva era, y ¡hay que llevarla puesta!

Mejorar tu sonrisa, sin que nadie lo note

sonrisa animo

“¿Tu ves algo? ¡Yo tampoco!”

Para mi esto está siendo Invisalign. Pero os cuento un poco más detalladamente que es este método de ortodoncia, en qué consiste, y qué se consigue. Hace un tiempo yo tampoco tenía ni idea y me hubiese gustado que me hubiesen informado. Ya sabéis, por eso que dicen que Internet es el mejor consejero.

Para empezar:

Invisalign es una técnica de ortodoncia moderna para ajustar los dientes. Como los típicos aparatos de toda la vida, los brackets rarunos que nos daba vergüenza enseñar, pero sin que se noten, y lo más importante, sin que hagan daño en las encías ya que es un plastiquito fino, sin puntas ni nada.

Este método aun no es muy conocido en nuestro país, porque hace poco tiempo que lo han importado de Estados Unidos, y como es casi invisible, no se nota nada. Nadie nota nada si no se lo dices.

El aparato alineador Invisalign está hecho de policarbonato, un material parecido al plástico, muy suave, confortable, fino, y transparente. Por lo tanto, casi invisible.

¿Y cómo funciona?

Primero, en el dentista, te hacen un molde con tus dientes (la típica pasta rosa que huele a chicle, pero en azul y más blandito), luego crean una simulación en 3D del movimiento que harán tus dientes a lo largo de las semanas, y te mandan los alineadores o férulas que deberás ir cambiándote cada 15 días. Cada férula es un poco diferente a tus dientes, por lo que a cada cambio estás más cerca de los dientes perfectos.

En algunos casos deben colocar una cosa llamada “ataches“, que son unas piezas del mismo color que tu diente para que el invisalign pueda hacer fuerza. No se ve nada y se puede pedir que lo pongan atrás y no en los primeros dientes que se ven. Para colocar los “ataches” hacen un proceso bastante molesto ya que te tienen con la boca abierta mucho rato para pegarlos todos. En mi caso llevo 10 (4 arriba y 6 abajo).

Durante las dos semanas (esos 15 días de los que hablaba) que llevas los aparatos. Debes llevarlos día y noche, unas 22 horas por día: vamos, todo el rato, descontando cuando comes y te lavas los dientes. ¡Así que toca comer rápido! Esto permite un desplazamiento de los dientes progresivo hasta la posición final deseada. Al final, si los llevas 20-21 horas es suficiente, pero eso si: Toca portar-se bien por una vez en la vida y ser responsable. Si no el tratamiento no funciona y te va a doler más cuando te los cambies al cabo de esos 15 días.

La durada del tratamiento, pues, depende de la complejidad de tus problemas dentales, pero la media está entre los 12 y los 36 meses, como todo tratamiento de ortodoncia. Pero los resultados son… ¡espectaculares!

En Propdental me trataron genial (después de que me sacaran las muelas del juicio sin dolor ni post-operatorio no podría ir a ningún otro dentista), y me explicaron el proceso miles de veces hasta que estuve segura. Entonces abrí un blog donde he hablado de todo el proceso (atención a algunas fotos, jejeje).

¿Ventajas?

Una de sus mayores ventajas de que quién lo lleva es que puede beber y comer sin el aparato durante todo el tratamiento, limpiarse los dientes sin estorbos, y si tienes una cita súper importante… ¡Te los puedes quitar cuando te molesten, o quieras hacerte una foto!

Por ejemplo, para ir de rodaje no me los quito (fijaros en este vídeo o aquí en este primer plano), y no se ve nada. Indicadísimo para aquellos que como yo, nos dedicamos al público y debemos estar impecables. Incluso para saltar de un avión

Además, estos aparatos se pueden poner encima de todo tipo de dientes: naturales o protésicos.

Y ahora me diréis, algún inconveniente tendrá, ¿no?

No sé si es un inconveniente, pero sí es importante saber que si estás pensando en realizar este tratamiento, aportes fuerza de voluntad. Es necesario que seas extremadamente serio a la hora de llevar sus aparatos durante día y noche. Las 22 horas recomendadas al día. Todos los días. Y que cada 15 días te los cambies sin faltar.

Además, 22 horas son muchas horas. Sólo te quedan 2 horas para comer, cenar, desayunar, almorzar… Si tienes una cena que dura una hora… sólo te queda una hora para seguir haciendo el resto de comidas. Lo bueno de esto es que te impide picar entre horas 😉 Pero como he dicho, si algún día los usas 20-21 horas, no es dramático. Más de 5 horas deberías aplazar un día y en vez de camiártelos a los 15 días, hacerlo a los 16.

Pero bueno, también se me han terminado los picnics o las palomitas del cine. ¿Dónde me lavo los dientes luego? 🙁

Y lo importante, ¿Qué me va a costar?

Pues va a depender de cada caso, pero por lo general, su precio no es mucho más elevado que cualquier otro tratamiento de ortodoncia estética. Yo no se de precios, y no voy a cobrar una comisión pero puedes preguntarle a mi dentista en Barcelona, Propdental, que seguro que te informan mejor que yo, jejeje.

Si tenéis cualquier duda, no dudéis en poner un comentario, dejar un tweet o un mensaje en facebook.

AUDIO:
Psy – Gentleman.YouTube

Problemas con las compras (parte 2)

monitor samsung fnac

Siguiendo con el post de ayer, en el que comentaba la compra del monitor Samsung en el Fnac, prosigo con el relato…

Arrastrando otra vez el monitor enormus con mi fuerza de hurón dormilón, pensando en todo ese montón de dinero desperdiciado si no me devolvían el dinero hizo que entrara en cólera espartana, y mientras hacía la cola de rigor seguía encendiendo ese fuego del averno en mi interior.

Llegué al final de la cola y me atendió un chico con la piel de un adolescente adicto a los phoskitos, las panteras rosas y al WOW los viernes por la noche. En ese momento me parecía un monstruo con tentáculos y le solté:

– Compré un monitor el lunes, y le faltan cables, comp….
– No se preocupe – me cortó – ¿Tiene el ticket y el monitor?
– Aquí lo tienes todo.

Y desapareció por una puertecilla de atrás, dónde pude ver como una chica hablaba por el messenger. Ahora entendía esa cola descomunal para el servicio técnico… Malditos trabajadores de sábado…

A los 15 minutos, mientras yo pensaba que se había llevado el monitor y el ticket, con lo que no tenía nada, apareció hablando por teléfono. Me entregó un papel con un código de barras y me dijo que podía recoger un monitor igual, nuevo, sin desprecintar en el otro mostrador de entregas.

Pim pam pum.

Mientras hacía (otra) cola en el mostrador de entrega de mercaderías pensaba que había desperdiciado mi mala leche pensando en algo que no había pasado: Un mal servicio. Al contrario, podía haber destrozado el monitor y ni me preguntaron. Simplemente me creyerón a pies juntillas y ahora estaba a punto de recibir otro a cambio…

But… Wait… ¿Hay gato encerrado? Mmmmm…

Subí al primer piso a ver si realmente el monitor era el que necesitaba realmente, y ya que hacía otra cola, a ver si podía aprovechar para ver algo más que me interesase. Y si, lo hubo: ¡El mismo monitor había bajado de precio 70 euros en un día! No lo podía creer, mi amigo de los phoskitos no podía engañarme, y lo había hecho. Ya no le creía tan legal, ni tan amable, ni tan simpático, ni guapo… No lo pensaba agregar a Facebook por muchas solicitudes que enviara. No.

Volvía a mi fabulosa cola de devoluciones pisando fuerte. Ahora ya no arrastraba un monitor y mi ritmo cardíaco había subido.

– Yo compré un monitor por mucho dinero y ahora vale 70 euros menos… ¡Hace dos días!
– Ok… Un precio mínimo.

Cogió el mismo papel que me había dado, apretó un par de teclas en su máquina del diablo y a los 5 segundos tenía en mi cuenta corriente 70 euros más (confío en su palabra), el mismo papel para recoger el monitor en el otro mostrador y su sonrisa en la cara. Flipante. Mi mal humor bajó de golpe. Claro, con 70 euros de vuelta a todo el mundo le baja la mala leche, incluso con 30 euros.

Hice la cola de entrega de mercaderías, me dieron un monitor nuevecillo y como si nada. Felicidades

¿Qué hemos aprendido?

1) En el Fnac puede que no comprueben el estado de las cosas que les devuelven, pero se hacen responsables de cualquier cosa que pueda pasar en los siguientes 7 días a la compra.

2) El precio mínimo garantizado es real, y lo aceptan devolviéndote el dinero.

3) Necesito ir al gimnasio para no sufrir más cuando arrastre el siguiente gadget que me voy a comprar.

AUDIO: Aretha Franklin – I say a little prayer for you

Problemas con las compras (parte I)

monitor samsung

Es verdad que muchos muchos muchos bloggers (o blogueros ), cuando tienen una mala experiencia con una cadena de tiendas lo cuentan a los 4 vientos en su bitácora, en cambio cuando hay un servicio excelente parece que la gente se olvida. Ya lo dice el dicho: “No news, good news”.

Ya sabemos eso del Google Bomb que hace que las tiendas enfurezcan porque su marca aparece en resultados negativos antes que su misma pagina corporativa.

Vamos a cambiar un poco eso, y voy a contar que me pasó el fin de semana pasado, porque creo que lo merece. Es mi deber también dejar de cagarme en “la madre que parió” a alguna gente. A veces mi blog parece una página de críticas sin construcción.

El lunes pasado compré en el Fnac de Plaça Catalunya un monitor Samsung de 22 pulgadas con 2 entradas HDMI, TDT y un sinfín de cosas más. Un gadget tecnológico digno de tener encima de una mesa y adorar arrodillado mientras se sacrifican a vírgenes, cabras, niños y algún pollo de goma. Me costó una pasta gansa, pero un caprichito de vez en cuando no viene mal, ¿no? (Aquí tenéis que decir que no para que no me siente tan mal cuando mire la cuenta corriente).

El jueves lo abrí para montarlo (hasta ese momento había estado a un lado del pasillo llamándome para jugar con él, pero la cantidad de trabajo y el viaje a Alcoi lo habían impedido) y descubrí que mi monitor no era virgen. ¡OH MY GOD! Los papeles estaban todos arrugados, le faltaba el cable de la alimentación, le faltaba el paño para limpiarlo y todo aderezado con las huellas dactilares del antiguo comprador.

Entré en cólera.

Si lo había comprado en el Fnac no era precisamente por precio, porque en Ebay lo hubiese encontrado 60 euros más barato, pero por la garantía que ofrece una tienda grande e importante es para que estas cosas nunca te pasen. Es como ir a una puta de lujo y pillar ladillas. Pagar 300 euros por un polvo exige unas garantías, hombre!

Así pues que el sábado, cuando pude, me fui con mi monitor a hacer la cola de cambios y devoluciones….

(Mañana publico la segunda parte, que tengo sueño y me quiero ir a dormir… )

AUDIO: Bruce Springsteen – Working on a dream