La tonta del metro

El trasporte público y yo, siempre con nuestros problemas, pero siempre tan felices. La gente del metro me da para muchas entradas curiosas con las que nos sentimos todos identificados: Chicas tontis, gente solitaria, sus comunicaciones, gente amable… Pero lo que odio a muerte no son los retrasos, ni los horarios, ni las máquinas expendedoras … seguir leyendo

Pon el politono en tu **** casa

Cuando tenga 40 años y lea mis aventurillas adolescentes ridículas, voy a darme cuenta de una cosa: Me paso demasiado tiempo en el transporte público. Ahora ya no porque no voy a la universidad cada día, pero sigo cogiendo el trasporte público por Barcelona para desplazarme por la ciudad, y me doy cuenta que hay … seguir leyendo

¿Me hablas a mí?

Tengo cara de “hablame aunque no me conozcas de nada”. Me explico: El otro día iba por la calle hacia la universidad con mi vestido rojo valentino y mis botas negras altas. Como tengo 15 minutos andando antes de subirme al tren, quería pisar la calle con fuerza y no parecer la cutre de siempre. … seguir leyendo

Movimiento derechista en cintas tranportadoras y escaleras mecánicas

Hace un par de años, fui a Londres como buena turista para disfrutar de todo lo que inventan para recaudar algunas libras esterlinas (véase el London Eye). Lo curioso de todo fue el metro, que por antiguo que fuera, sabias que no estabas en tu país, solamente viendo a la gente. Los londinenses son educados, … seguir leyendo

Como crear pánico siendo una Barbie

Los retrasos de Renfe hacen que conozcas a la gente, que hagas migas con ellos. Tanto tiempo allí embutidos como sardinas hace que lleguemos a tenernos cariño los unos con los otros. Ya sabemos eso de que el roce hace el cariño, pues más o menos ocurre con la gente del tren. El otro día, … seguir leyendo